El precio un factor para valorar en los productos en el Marketing

El precio es una de las variables del marketing mix; forma parte de las 4p´s (Producto, Precio, Promoción y Distribución); logra que la empresa obtenga unos beneficios…, es decir, el precio es fundamental a la hora de llegar al consumidor.

El precio, en el sentido más estricto de la palabra, es la cantidad de dinero que se va a cobrar por recibir un producto o servicio. Esta variable del marketing, es la suma de todos los valores que los clientes dan a cambio de los beneficios de tener o usar un producto/servicio.

El precio ha sido siempre una de las características a la hora de la elección por parte del comprador, pero es uno de los elementos que más afectan a la cuota de mercado y a la rentabilidad de la empresa.

Es la única variable del marketing mix que da beneficios, el resto provocan costes. El precio es uno de los elementos más flexibles del mix de marketing, ya que se puede modificar rápidamente, pero a la vez es un quebradero de cabeza para los directivos.

Percepciones de valor del cliente

El que va a decidir si un precio es adecuado, no va a ser la empresa, sino que será el cliente. Por eso para que un producto sea aceptado por el mercado, las decisiones deben de empezar por fijar un precio que esté basado en el valor para el cliente.

Cuando los clientes compran el producto, se provoca un intercambio de valor (el precio) para poder obtener algo de valor (beneficios de tener o utilizar el producto).

Fijación de precios basada en el valor

Se utiliza las percepciones de valor de los compradores, y no los costes de los vendedores, como clave para fijar el precio. Si se utiliza este tipo de fijación de precios, implica que no se puede diseñar un producto y un programa de marketing, y luego fijar el precio, ya que este debe de ser considerado junto al resto de variables del mix antes de establecer dicho programa de marketing.

La compañía debe de establecer un precio objetivo según las percepciones del cliente sobre el valor del producto. El valor y el precio objetivo dirigen las decisiones sobre el diseño del producto y los costes en los que se puede incurrir.

El resultado es la fijación de precios de las necesidades y las percepciones de valor de los clientes, y es fijado para poder ajustarlo de acuerdo con el valor percibido.

Un buen valor no es igual que precio bajo, por eso una empresa que utilice este modelo, debe averiguar o investigar cual es el valor dan los compradores a las diferentes ofertas competitivas.

Fijación de precios basada en un buen valor

Muchas compañías han modificado su enfoque de fijación de precios para hacerlos más coherentes con los cambios en las condiciones económicas y en la percepción del consumidor. Cada vez más se cogen este tipo de estrategias, ya que ofrecen la combinación perfecta de calidad y buen servicio a un precio justo.

En muchos casos ha supuesto una introducción de diferentes versiones más baratas de los productos de marca establecidas o nuevas marcas más baratas con los productos de buen valor.

Por otra parte, ha supuesto la introducción de versiones más baratas de productos de marca establecidas o nuevas marcas más baratas con productos de buen valor, o se ha tenido que redefinir nuevamente las marcas existentes con el fin de ofrecer mayor calidad a cambio de un precio determinado o bien la misma calidad por menos.

Una forma de fijación de precios basada en un buen valor, es la de SPB, Siempre Precios Bajos, es decir, que siempre hay un precio bajo, todos los días, sin ninguno o pocos descuentos temporales, por el contrario está la de precios altos-bajos, que es cobrar precios más altos de lo normal e ir haciendo promociones frecuentes para bajarlos temporalmente.

Fijación de precios de valor añadido

En muchas situaciones de marketing B2B, lo que se debe de conseguir es de tratar de tener el poder de fijación de precios, y se conseguirá evitar a la competencia en precios y justificarlos, junto con los márgenes más altos sin perder cuota de mercado.

Para conseguir esto, muchas compañías o organizaciones adoptan estrategias de valor añadido, en vez de recortar, añaden características y servicios de valor añadido a las ofertas que ofrecen al mercado.

Cuando se descubre que su principal competidor ofrece un producto similar a un precio más bajo, la tendencia es igualarlo o mejorarlo. Aunque la idea de ofrecer precios más bajos y ganar clientes es lo que todo empresario quiere, tiene sus riesgos.

La reducción de precios puede llevar a que se produzca una erosión en los márgenes de todos los competidores, ya que rebajar un producto podría quitar valor en la mente de los consumidores.